Charlie Bucket es un niño bastante pobre y de buen corazón que vive con sus padres y sus cuatro abuelos. Son tan pobres que el regalo de cada cumpleaños del pequeño es una simple tableta de chocolate de la genial fábrica de chocolate del misterioso señor Willy Wonka. Las aventuras de verdad de Charlie y su abuelo Joe empiezan cuando el famoso fabricante de golosinas decide meter cinco billetes dorados en cinco chocolatinas, que darán derecho a los cinco niños que los encuentren a visitar por un día la fabrica fabulosa de la que todos hablan y nadie conoce realmente. Lo que encontrarán dentro y los verdaderos propósitos del estrafalario inventor será algo que tendréis que descubrir leyendo la historia.
Recomendado por su originalidad y su correcta moraleja que nos enseñará a no ser caprichosos, egoístas y tontorrones ;)
A
Roald Dahl ya lo conocéis seguramente, escribió cuentos infantiles y juveniles y habéis visto adaptadas al cine muchas de sus novelas. Esta es una de las más famosas, yo tengo la sexagésima segunda edición y es de 2005, no quiero imaginar por cual se irán ahora. De lo mejor es que es perfectamente válida para lectores adultos. Viene catalogada para mayores de 12 años según Alfaguara pero yo creo que es solo por la extensión, así que es un buen libro también para leérselo a niños más pequeños. Sí, leédselo, cuando cenan, antes de dormir, en el coche, cualquier momento es bueno para ellos, siempre dispuestos a escuchar las historias de sus referencias, nosotros. No os dejarán parar ni querréis parar, aviso que esta práctica puede resultar adictiva ;)

La primera adaptación al cine que se hizo del libro fue ésta de Mel Stuart con
Gene Wilder de protagonista. Es una peli "tipo Mary Poppins" como yo las llamo. O sea, de esa época, musical (os quedaréis con la melodía de los Oompa-Loompas durante meses), colorida, alegre e infantil pero lo suficientemente atractiva para los adultos también. Es muy fiel al libro y recoge su espíritu. Hay algún cambio menor pero lo principal está. Wilder borda al increíble Willy Wonka, con su expresividad y poses de genio locuelo el papel le cae como un guante. Vamos, tanto como a Deep en la versión moderna. Aquí no hay edad mínima, la pueden ver todos en casa.